Por: Dra. Ginette M. Collazo
Es el ultimo día para sacar la producción, todo el mundo esta corriendo de un lado a otro para lograrlo. A última hora los documentos finales no aparecen. Alguien los perdió. Por arte de magia nuestro superman organizacional hace lo imposible para, localizarlos crearlos, recrearlos…¡¡¡lo que sea!!! Finalmente lo logra. He aquí nuestro gran héroe… nuestro salvador organizacional… Le felicitamos en la reunión, le dejamos saber cuan valioso es para nuestra organización, y publicamos la hazaña… ¡imagínense! Si no fuera por él/ella la producción no salía y le costaría una millonada a la organización.
¿Les suena esto familiar?
Normalmente nos encontramos en organizaciones con un batallón de “bomberos”… Son lo que a diario se aquejan de que se la pasan apagando fuego. No tienen tiempo de planificar, a mitad de una reunión tienen que salir a atender llamadas de emergencia, los celulares no dejan de sonar, son interrumpidos constantemente en los adiestramientos; en fin; siempre están ocupados “resolviendo…”
Yo me pregunto: ¿que bombero esta todos los días, a toda hora y de forma constante apagando fuego? ¿Que bombero es interrumpido cuando esta tomando un adiestramiento?
Entonces… ¿por qué las organizaciones hoy en día sufren constantemente del síndrome del fogón? He aquí algo a considerar. Los seres humanos necesitan ser reconocidos, admirados, motivados y alentados. Todos sabemos que sentirnos bien y contentos nos permite que la intensidad y calidad de nuestro trabajo aumente de forma considerable.
El diccionario de psicología de Oxford define motivación de la siguiente forma:
Una fuerza que nos dirige y es responsable del inicio, persistencia, dirección y vigor de la conducta dirigida al cumplimiento de una meta. Incluye factores biológicos de supervivencia y factores sociales como la necesidad de logro y afiliación.Los teóricos como Maslow, Hull, Hertzberg, etc. que han trabajado los conceptos de motivación en la psicología concuerdan en que la necesidad de logro y reconocimiento es un factor dominante en nuestra conducta.
Por esto opino que nuestros héroes que sufren del “síndrome del fogón” de forma inconsciente pueden crear cada vez mas y más actos heroicos, buscando satisfacer su necesidad de reconocimiento y premiación.
Con esta opinión no insinúo que no trabajan fuerte, ciertamente si lo hacen pero de forma reactiva. No obstante los héroes invisibles, los verdaderos bomberos organizacionales, los que trabajan con prevención, educación y Planificacion; rara vez causan un fuego. Pasan totalmente por desapercibidos, no son reconocidos y casi nunca los conocemos.
Estos son los que hacen el trabajo de los líderes más fácil ya que las cosas corren de forma normal y no hay alarmas a las que reaccionar. Sin embargo luego de notar que el reconocimiento es limitado terminan convirtiéndose en los reactores de los que hablamos.
Si bien es cierto que ninguna de estas transacciones mentales se da en un plano consciente, también es cierto que los planes de reconocimiento son diseñados considerando elementos que ayuden a la organización a mantener motivados a los empleados. Debemos tomar en consideración que los elementos de juicio para el reconocimiento de logros deben dirigirse a premiar dimensiones como planificación, prevención, adiestramiento y todos aquellos elementos que silencian las alarmas que nos hacer reaccionar, constantemente.
En la medida en la que se invierta tiempo y energía en el refuerzo de las conductas que esperamos poco a poco tendremos reales bomberos organizacionales… los que están listos para reaccionar solo a una verdadera emergencia.
